En muchos lugares hoy celebramos de modo especial a la Virgen de Fátima. No obstante, hacemos los comentarios de la lectura continua de pascua.
«El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena». Esta frase nos da pie a comentar algunas cosas muy relevantes que afectan a nuestra fe y al modo de transmitirse a lo largo de la historia.
La primera: la Sagrada Escritura recoge la divina revelación y la Iglesia afirma que todos sus libros están inspirados por el Espíritu Santo. Es una consecuencia práctica de la afirmación que hace hoy Jesús. En la preciosa constitución dogmática Dei Verbum del Concilio Vaticano II se describe el contenido de esa afirmación. Por esta razón, la biblia es para nosotros una fuente inagotable de sabiduría y gracia: en la Escritura Santa nos habla Dios. Y la Iglesia vive de ella todos los días en la liturgia de la palabra. No sólo en la santa Misa, sino también en el oficio divino: el oficio de lecturas, y el resto de las horas, que recogen textos de la biblia.
La segunda: que el Espíritu Santo guía también a la Iglesia a lo largo de la historia, construyendo así con la experiencia de los años y los siglos una Tradición, asistida una constantemente por el Magisterio, que escudriña lo que viene de Dios, lo enseña y lo defiende de los errores. Un lugar concreto en que vemos al Paráclito: la vida de los santos a lo largo de la historia ha sido esculpida por el Espíritu Santo. A través de ellos contemplamos cómo el Evangelio se hace vida y se actualiza en miles de formas y carismas. Con la tarea del Magisterio, se garantiza el adecuado discernimiento de los signos de los tiempos, buscando responder a los retos que cada época plantea y buscando la voluntad de Dios a la luz de la divina revelación. Fruto de esta síntesis de Escritura, Tradición y Magisterio, tenemos el regalo de un papa santo polaco: el Catecismo de la Iglesia Católica.
Hay otras intervenciones del Cielo, como la aparición de la Virgen en Fátima. Pero esas revelaciones particulares no añaden nada a la Revelación, sino que se apoyan en ella.
Recemos hoy el santo rosario por la paz en el mundo, una intención que la Virgen subrayó a los tres pastorcitos.